Los pueblos

Los hay de todas formas, colores y variedades. Algunos son chicos, otros grandes. Algunos son conocidos, otros no los conoce nadie, es más se duda que hasta no lo conozcan incluso sus habitantes.
Los pueblos, aquellas civilizaciones casi perdidas, apartadas de la polución y el capitalismo yankee que invade paso a paso nuestras patéticas vidas. Son motivo de el cuento de hoy.

Yo nací en un pueblo y constantemente viajo hacia el mismo, y algunos aledaños.

Los pueblos almacenan historias inmemorables. La gente de pueblo es única en su tipo. Y los pueblos mismos son únicos.
Tenés desde las típicas peleas entre pueblos, hasta las típicas situaciones de la vida cotidiana que tanto te gustan querido lector.

Recopilando un poco de info de varios pueblos llegue a notar que sí, es verdad lo que dice, “pueblo chico, infierno grande”…

Nunca, nunca te vas a enterar quién fue el que dijo ESTO de vos. Pero eso sí, alguien lo dijo.

En un pueblo, los chismes vuelan.

Suponete esta situación.
Se cuenta que Arnaldo va a tener un hijo, y que ya tiene 3. O sea que va a tener 4.
Al correr la bola, el chisme se tergiversa, cambia de forma, de estado, pasa de sólido a gaseoso. No es más chisme, es un pedo. Pasa de vieja en vieja, de niño en niño.
Cuando llega a los oidos de todos, ese chisme es una verdad. Y… El pobre de Arnaldo ahora tiene 8 hijos y uno en camino.
Esas son las maravillas de un pueblo. Los chismes corren, pero tambien así cambian de forma.

Pobre Arnaldo, me enteré que chocó en la moto. Perdió un ojo, y le pusieron uno de vidrio. Pero eso no es todo, su mujer es gauchita.
Asique a Arnaldo ahora le dicen Toro Envalsamado. Porque el ojo es de vidrio, pero los cuernos son de verdad.

Y ven, las vivesas de un pueblo son tremendas.

El otro día me contaba un conocido de un pueblo para nada conocido.
Que un gaucho ahí del pueblo, estaba mirando el partido y aparece el periodista de la radio local, para hacerle la entrevista. Y dice que le pregunta:

– Y Don Ramiro, qué le pareció el penal?
– Y… El arquero tendría que haberse tirado para el otro lado.

Que tal eh? Así son las anecdotas de pueblos, son todos vivos.

Como el que decía:

– Vamos, vamos que si se hace de noche oscurece…

Ca ram ba!!! Esa es la viveza criolla.

Pero hoy en día hasta la gente de pueblo está afectada por el país de estos tiempos.
Yo pienso que el kirchnerismo es la ricardofortización de la política: ostenta todo el tiempo un poder sin contenido, con vanidades y frivolidades primitivas. La intolerancia es el sustento de ese poder sin autoridad. Hace falta una Argentina tolerante.

Están todos locos caramba! La gente ya ni duerme.

El otro día me encuentro con un amigo y lo notaba raro. Asique le pregunto:

– Te noto raro… Cómo dormiste Hector?
– Como un bebé!!!
– O sea que te dormiste todo…
– No, me levantaba llorando y chillando cada 2 horas.

Y en estos tiempos de infamia ni las opiniones nos vienen bien. Y vivir con rencor es como poner el retrato de quien te hizo mal en la mesita de luz.

Por eso ayer alguien me dió su opinion. Y se la devolví.

Así estamos en el capitalismo que construyen las ciudades. Por eso, cada tanto si vas por la ruta, pasate por esos pueblos. Comprate un alfajor y quedate observando las pequeñas cuestiones atraptantes de los mismos. Te vas a sorprender y relajar por al menos, esos 5 minutos que te lleven tragar el alfajor.

Renzo Rubén Anconetani

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