Histeriqueadas

Conversación:
Él: -Mi amor, mi vida, mi cielo, mi buñuelito de dulce de leche, te….
Ella: -Qué? Qué es eso de buñuelito de dulce de leche? Cómo me vas a decir eso? No ves que los buñuelos están freídos en aceite? Tienen grasas trans, el dulce de leche no es casero y contiene glutem y hace que uno engorde? Son todos productos transgénicos. Alimentan la mala calidad de vida, hacen a uno fofo y dependiente de la comida chatarra. Y todavía vos me venís a decir buñuelito? Ya no me querés más? Por qué me decís eso.
Él: -Per….
Ella: -Pero nada. Vamos a tener que tomarnos un tiempo, necesito aires nuevos, necesito un descanso de esta relación. Necesito un TIEMPO!

[intervalo de 3 meses]

.
..

[pasa la planta rodadora]

..
.

[ni los grillos se escuchan]

.

[por fin aparece]

…En esos 3 meses Pepita se cogió a cuantos vagos pudo, le tiró la goma hasta al payaso de McDonalds y como vio que no encontró a ningún otro boludo volvió con el buñuelito de dulce de leche.

Conclusión: cuando te dicen “necesito un tiempo”… Ese tiempo es para cogerse a personas distintas, y después de un “tiempo” vuelven con vos…
Tiempos de acción!!!

Renzo Rubén Anconetani

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En la ducha… pensando.!

Me quedé pensando en quienes son los genios creativos de Sedal y en qué se basan para crear al packaging de sus productos. Toda esta idea comienza tras un baño relajante tipo 6 o 7 de la tarde del día de ayer. Visualizo un shampoo Sedal, color marroncito oscuro (ya por empezar no trae buenos recuerdos ese color) pero lo peor de todo era su forma. La parte de abajo (con la que uno debería poder apoyarlo sobre una base plana) era redonda! Gran problema! Y la parte de la tapa era diagonal, peor que peor.
Pero no le di mucha bola al principio. Después de enjuagar mi hermosa y abultada cabellera y al querer acomodarlo sobre la parte donde están los “shampuses” no pude! No pude y no pude!!! Imposible de acomodarlo y se me cayó en toda la bañera.
Y ahí te ponés a pensar… Tras que es incómodo para uno mismo, solo en su casa, en su baño, tener que agacharse a buscar el jabón, como mierda voy a tener que agacharme a buscar el shampoo! Eso no debería pasar carajo.
Y te ponés a pensar (nuevamente y perdonen la ironía) ¿En qué cabeza cabe hacer un packaging tan pedorro). Obviamente en cabezas que usan Sedal… Porque no podés estar tan corto de mente.
A parte me podrán decir que hay canastos que se pegan o se instalan en las paredes! Pero no todos queremos tener esos canastos… No quedan bien, son incomodos y no a todos nos gustan.
También me podrían decir que cambie de shampoo, pero los voy a cagar, porque siempre uso otro, ese día lo usé porque no tenía más del mío…
El mío si se para como corresponde. Porque es un shampoo como la gente, porque no necesita de packaging estrafalario para vender más. Porque es un shampoo decente, en fin… Mal ahí Sedal, me hiciste sentir incómodo mientras me agachaba a buscarte.

Renzo Rubén Anconetani

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Estudiantes de psicología

Meterse en la cabeza de una estudiante de psicología es tanto como querer encontrar en santo grial en la casa de la suegra. Es una tarea digna de Indiana Jones o Mario Bros.
Un trabajo arduo de plomería de primer grado. Meterse en las entrañables venas que transportan la sangre hacia esa cabeza pensante y analizadora de situaciones, emociones, reacciónes, etc, etc, etc.

Son el rugido temible del león. Son la sal en las heridas, son el buddah de Dios. Las estudiantes de psicología tienen su extraño sentido de la orientación. Son como una brújula que cuyo polo magnético siempre se orienta hacia aquel ser pacífico, solitario o simplemente medio bohemio fumador de escasos gramos de marihuana al año.

Este ser por lo general se matiene completamente emergido en su madriguera hasta que esta cazadora dementes por analizar aparece y le tira sus garras encima.
Tal vez, caminan por las atransitadas calles de la ciudad sin penas ni gloras como dice la canción. Una condición sin igual. Sos ojos, como los de una fiera en celo archivan miles y miles de rostros por doquier.
Su dogma, es la discusión. Analizan, muestran su experiencia. Tienen, tienen, tienen…, que mostrar que son estudiantes de psicología.

La gran parte de las estudiantes de psicología son fácilmente identificables. Hippies, bohemias o conchetas, de cabelleras abultadas, veganas y fumadoras de sahumerios chinos. Se las encuentra principalmente encerradas en sus departamentos estudiando las teorías sobre el comportamiento humano y a veces animal, el cual las degenera un poco y lleva a que su brújula confunda las colas de las piernas, en especial cuando llegaron a la teoría del condicionamiento por el sádico ilustre de la segunda guerra mundial llamado Paslov.

Las estudiantes de psicología en su gran medida son mujeres apasionadas, que por lo general tuvieron algún hecho extraño en su vida pasada. Tal vez, avistamientos de ovnis, encuentros del tercer tipo, intentos de suicidio por parte de algún familiar, o cualquier tipo de problema que un ser humano convencional suele tener y que individualmente les chupa un huevo.
Pero el problema con este tipo de especies analizadoras de mentes es su pasión por la crítica y las demostraciones de conocimientos sobre otros.
Pero por qué eso? Si bien la respuesta es algo abstracta y sin sentido alguno me tiendo a inclinar por sus episodios pasados.

La mayoría ingresa a la carrera para poder entender sus problemas del pasado, para poder encontrar “muy tarde” una cara para aquellos males que las han atormentado tanto tiempo, para luego darse de cuenta de cuán boludas fueron y cuantos sahumerios desperdiciaron.

Temas que transbordan las realidades existentes suelen ser sus mejores armas para criticar a sus contrapartes. Los interlocutores les temen. Hacia donde van, son fáciles de reconocer.
Son las cazadoras cazadas.

La vida de una estudiante de psicología no es fácil, a donde suelen ir suelen tener conflictos. Suelen presenciar los peores males existentes de las sociedades humanas y éstos mismos son los reservorios de sus más extraños pensamientos.

Tengan miedo lectores, están en todas partes.

También nos solemos encontrar a estudiantes de antropología, pero entre una fogata y un poco de absenta los mantenemos alejados de nuestro líbido.

Pero las estudiantes de psicología están en todas partes, en las escuelas, en las universidades, en las verdulerías, en las bibliotecas, en las farmacias, en las atariadas calles de la gran urbe, en los cines, en los lavaderos automáticos, en Carrefour.

Caroline es una apasionada estudiante de psicología, su cruel estadía en este mundo es como el confinamiento solitario de un gato junto a una cucha de perro. Sus garras suenan en la madera como la peor sonata mexicana.

Caroline se encuentra en Carrefour comprando escasos artículos para el cuidado femenino y una que otra lata de contenido dudoso.

Caroline nos hace partícipes de sus aventuras psicodélicas. Caroline es un personaje ficticio querido lector, es más bien una inventiva completamente sincronizada con la realidad tiempo-espacio. La cual entra muy bien en la siguiente historia.

Caroline, con cierta tonada francesa que se cruza en nuestras lenguas al querer pronunciar su hermoso nombre es la protagonista de nuestras pesadillas, aquellas en las cuales solo se hacen presentes una turba enardecida de estudiantes de psicología dentro de un supermercado de precios módicos.

Las cajeras de aquel rectángulo con góndolas y mucho merchandising de colores sienten que las garras de Caroline pronto tocaran sus quirúrgicos corazones estrellados.
Las cajeras son mujeres con una intensa humanidad y una fuerte tendencia a “todo me chupa un huevo” pero sus miedios más profundos están a punto de crecer y crecer hasta convertirse en las peores pesadillas en las que una estudiante de psicología puede llevar.

Su presencia desborda realidad, Caroline, comprando arvejas y pepinillos en vinagre no pasa desadvertida por las góndolas de aquel super.
Las cajeras, en fin, en super queda desolado. Aquella estudiante de pepsicología no entiende lo que pasa, o tal vez su brújula está descompuesta. Ella quiere analizar a alguien pero aún así, en aquel gran depósito se encuentra sola. Todos se han ido. Los gerentes inventaros almuerzo inexistentes, las cajeras recibieron dudosos llamados de algún familiar en apuros, solo queda Caroline y un valiente guardia de seguridad cuya insignia en la manga de su traje dice Halcón Seguridad, Brujula Seguridad o simplemente Seguridad. Aquel valiente paisano, temerosamente saca su gas pimienta y lo mantiene apuntando en la dirección de Caroline junto a su carrito cuyas ruedas rechinan cada vez que recurre más de un metro.

Pero no todos le temen a Caroline, no, no. Dentro de esta discordia existe alguien inmune a sus efectos laxantes. Es la asistente ocupacional, la encargada en RRHH (recursos humanos) que por casualidad se encontraba ahí. Ella es la que asume el riesgo, se pone el delantal y sin previo aviso invita a Caroline a que pase por la Caja rápida 2, para menos de 10 artículos. Ella es la encargada de chekear los presuntuosos artículos de Caroline que se componen en una razonable cantidad de tampones, toallitas Allways, arvejas, picles y coca cola zero.

Caroline sale por la puerta y automáticamente el supermercado vuelve a llenarse de gente.
Su brújula tal vez esté descompuesta, tal vez hoy no fue su día de suerte, o tal vez fue solo un sueño en el cual se hizo difícil despertar.

Querido lector, ante usted me confieso que esta breve historia no es más que una perfecta sincronía entre una historia irreal y una risible reseña de las dichosas estudiantes de psicología. No he señalado a los estudiantes de psicología pues no tengo memoria alguna de ellos.

Saludos pues.

La historia anterior es puramente una fantasía de este humilde escritor, cualquier hecho que se asemeje a la realidad es pura y mera conincidencia. 

Renzo Rubén Anconetani

 

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Desayuno Americano

Las luces parecían parpadear…, de la descompostura que tenía. ¿Qué más podría haber estado haciendo yo en el room de un hotel 5 estrellas comiendo un clásico desayuno americano, parloteando incoherencias y vislumbrando al público que me rodeaba a esas escasas horas de la madrugada?

El problema del desayuno americano por lo que estaba notando en mi lengua, es que después de los huevos revueltos y la panceta frita se hace difícil pasar una tasa de café, es como que te queda anestesiado el paladar. Y ni hablar de la revolución intestinal entre las tripas y el hígado. Deben andar de piquete ahí abajo.

Pero para que una delirante noche termine en su punto justo como el mejor asado preparado por el amigo que sabe era interesante aquel room de ese afamado hotel.
¿Pero qué tenía de especial? Pues bien, ahí estaba ella.

Pocos minutos antes de aquella eficaz jugada, me encontraba con la peor resaka de mi vida. Creo que había estado en el boliche que está unas cuadras antes de donde me encuentro ahora. Una bohemia mezcla entre lo moderno y lo de antaño se encontraron esa noche cerca de mí. Con amigos y desconocidos entramos a esa cueva electrónica. La noche se apoderó rápidamente de nuestras mentes llevándonos en un intenso camino de sonidos rave como tehc house y algo de electro. La música parecía danzar en nuestras panzas, la fraternidad que sentíamos era especial. Nunca nos habíamos apegado tanto. Nos sentíamos poderosos, con ganas de bailar y estallar nuestras cabezas contra las más impensadas notas musicales que vomitaban los parlantes del boliche. Quizás esta euforia fue por esas pastillas rosas que trajo un amigo de Rodrigo. Quizás, fue por nuestras ganas de divertirnos, o quizás fue por las dos. Quién sabe, la noche estaba en pañales y el éxtasis comenzaba a pegar fuerte.

Qué les puedo decir, la historia no acaba ahí, pero son muchas horas de baile, agua e incoherencias.
Mi problema fue al salir de ese lugar, al caminar junto al viento de la ciudad,  junto a las sombras de los arboles, junto al ventanal de aquel living room de ese hotel 5 estrellas.
Es ahí donde la vi, junto a la ventana, con un cálido fulgor que iluminaba un poco esa esquina del bar. Sus curvas, su elegancia, su belleza fueron una droga difícil de olvidar.
Ella me atrajo, como la mejor publicidad que puedas imaginar, como la mejor fruta que puedas probar. Su manzana, finamente mordida hizo estragos en mí y me dije. ¿Por qué no? Tenía que preguntarle cosas, su precio. ¿Tan caro podría salir un ratito de felicidad? No lo sé, pero tenía que averiguarlo.

¿Qué si me hospedo en el hotel? – No le dije al recepcionista, quiero desayunar nada más. Y así como así, acá estoy, con una revuelta intestinal, la boca anestesiada y la mirada en aquel rincón junto al ventanal, donde está ella, con su elegancia sin igual.
¿Qué más podría perder? Quién sabe, pero no me importa. Asique me levanté y fui a aquel rincón junto al ventanal.

-Disculpe señorita, ¿puedo hacerle una pregunta? – ahí estaba frente a ella, con los nervios de punta, con la panza revuelta, con el libido entre las piernas.
Pero ella dijo que sí, como si supiera lo que le iba a preguntar. Aquel precio, aquel valor que yo quería averiguar ya era pan comido.
Entonces acá voy, mi pregunta fue:

-Buena onda, te quería preguntar cuánto te salió esa notebook MAC, está re buena y creo que me quiero comprar una.

¿Qué pasa? ¿Se esperaban otra cosa?

Saludos mal pensados.

Renzo Rubén Anconetani

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Flor de Cita

La invité a cenar a un fino restorante de comida étnica. Entre risas a sotovoz y catarro con tos se pidió unos fideos con manteca.
Estaba buena, pero qué hueca era.
Esos fideos con manteca me dieron la impresión de que no tenía paladar. Tenía paladrar.
Pero todo eso me importaba un bledo, como todo hombre soy superficial y estoy feliz con este complejo. A parte yo solo tenía una misión aquella noche.

Las luces comenzaban a dificultar la vista. O tal vez era el porro que me fumé en el baño. Fue muy curioso, para apaciguar las aguas y sanar mis oídos unos momentos de aquel baruyo étnico lleno de gitanos y esta chica de cabello abultado con la cual decidí salir aquella noche, me excusé como todo un caballero para ir a cagar. Pero en el baño había gordito fumando porro y me convidó un poco. Viste como es eso. Se convida y no se dice que no.

-Calma, no se ofusque amigo. -Le dije al gordito, yo le ayudo con su caña.

Y así fue como conocí al gordito. Gracias a él, la noche fue más apacible de como me la esperaba.

De vuelta en la mesa, la pelotuda esta me contó con esmero e ilustración sus alocadas salidas para ver a Cumbio. Su idola/lo (quién carajo sabe)…
Los palitos de pan que te dan para entretenerte mientras esperás los platos ya habían desaparecido. Primero los usé de palitos de batería, para matar el tiempo. Después, partí algunos como si partiera las cuerdas vocales de la boluda esta. Después, en una suerte de gran imaginación, soñe despierto clavarle cada palito en la cara.

Calma lector, no es que sea asesino. Pero quién sabe…

La verdad es que estos palitos de pan quedaron en mi estómago junto a una bola de nervios a punto de reventar. Pero tenía que conservar la calma, la noche estaba en pañales y yo tenía ganas de cojer.

Esta chica, si bien era la representación bella y despiadada de la idiotez humana. Su belleza ganaba. Y ganaba de verdad…
Estuvimos horas charlando. No, mentira. Fueron 20 minutos, pero parecieron horas porque no paró de contar sus boludeces floggers/models.
Ella se llamaba Flor y vestía chupin fucsia, zapatillas pony con unas medias ralladas de muchos colores. Tantos que hasta un daltónico los reconocería uno por uno. De la parte de la cintura para arriba, la verdad no me acuerdo bien. Esas medias ralladas me volvieron loco. Pero no por tener un cierto fetichismo por las medias. Sinó por el olor a patas que tenía la boluda esta.

Radiohead sonaba en el ambiente, pero con la extraña mezcla de un grupo indú, ustedes se imaginará la fusión. Como cuando León se puso a tocar con Pibes Chorros. Pero más waso y bizarro. Y con olor a indú.

Admitamoslo muchachos. Nos importa muy poco lo que suene, lo que comamos, mientras no sea pene de toro, todo bien. (eso comen aunque no lo crean, en algunos países)
Lo que a mí me importaba aquella fría y extraña noche era cojerme a la flogger.

Tras el postre. Flancito con crema. Típico de la gastronomía Indú, sale la propuesta. Pero no por parte mía. Ella misma, no sé. Parece que se cansó de hablar. Pero me dijo que vayamos a su departamente.
Quedé atónito y con gusto a flan en mi boca. ¨Que rico flan¨

Como les decía, fuimos al auto, nos besamos esponjosa y delicadamente mientras franeleaba mi mano contra su chupín fucsia y bajaba su cierre lenta y pausadamente para mantener el climax al son de algun reggaeton expontaneo que tiró la frecuencia de la radio. Mataría a todos los de esa FM, pero ya no pensaba en eso. La exitación me segaba y mi otra cabeza comenzaba a surgir entre los matorrales linderos a mi boxer.

Pero sería muy aburrido terminarla ahí. Entonces puse primera, cambie la radio a algo más chillout y empredimos camino para su departamento.
Para que no hable tanto le subí a los parlantes y levanté el vidrio para que las motos con escape suelto interfieran con sus elongaciones vocales.
Dabamos vuelta por Rodriguez hacia Jujuy cuando dijo que ya habíamos llegado.

Frente al auto, una casa estilo colonial, típica de padres adinerados y malos vecinos, que no solo salen a pasear al perro. Sinó que también salen a chismosear lo que ocurrió horas antes con el vecino putanero y la pelea entre el chico del barcito de la esquina y Lorena, la que estaba buena. (rimó)… Pero ahora como que se le pasó el tren y ella todavía no cae.

Flor me dice que entremos y entramos. Flor, le digo y susurrandole al oído como todo un seductor que soy exclamo ansioso. Dónde está el baño nena, me estoy cagando. La comida de esos indios de mierda me cayó para el culo.
Error, que gran error. Nunca vayas a comer comida indú en una cita. Es de seductor y sofisticado, pero si sos flojo de vientre te sale por el culo como fuego del Dios del fuego.

Ahí en el baño, leyendo el prospecto del shampoo head and shoulders incursioné en un estado tantrico y de meditación pura. O tal vez fue que estaba hipoglucémico por tanta materia fecal cagada. Quién sabe, pero esto me iluminó. Y salí, despues de limpiarme el culo con el videt, para no dejar olor. Salí como todo un champión!

Flor me esperaba en su habitación, sus padres no estaban. Flor era una flor de puta porque me agarro de los pelos, me jaloneó rápido y me cogió con todo.

Aquella madrugada salí por la puerta mientras ella se despedía y yo me despedaba silenciosamente.

Fin.

Un final distinto, una historia dispersada. Quién sabe… Espero les guste.

Renzo Rubén Anconetani

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Los pueblos

Los hay de todas formas, colores y variedades. Algunos son chicos, otros grandes. Algunos son conocidos, otros no los conoce nadie, es más se duda que hasta no lo conozcan incluso sus habitantes.
Los pueblos, aquellas civilizaciones casi perdidas, apartadas de la polución y el capitalismo yankee que invade paso a paso nuestras patéticas vidas. Son motivo de el cuento de hoy.

Yo nací en un pueblo y constantemente viajo hacia el mismo, y algunos aledaños.

Los pueblos almacenan historias inmemorables. La gente de pueblo es única en su tipo. Y los pueblos mismos son únicos.
Tenés desde las típicas peleas entre pueblos, hasta las típicas situaciones de la vida cotidiana que tanto te gustan querido lector.

Recopilando un poco de info de varios pueblos llegue a notar que sí, es verdad lo que dice, “pueblo chico, infierno grande”…

Nunca, nunca te vas a enterar quién fue el que dijo ESTO de vos. Pero eso sí, alguien lo dijo.

En un pueblo, los chismes vuelan.

Suponete esta situación.
Se cuenta que Arnaldo va a tener un hijo, y que ya tiene 3. O sea que va a tener 4.
Al correr la bola, el chisme se tergiversa, cambia de forma, de estado, pasa de sólido a gaseoso. No es más chisme, es un pedo. Pasa de vieja en vieja, de niño en niño.
Cuando llega a los oidos de todos, ese chisme es una verdad. Y… El pobre de Arnaldo ahora tiene 8 hijos y uno en camino.
Esas son las maravillas de un pueblo. Los chismes corren, pero tambien así cambian de forma.

Pobre Arnaldo, me enteré que chocó en la moto. Perdió un ojo, y le pusieron uno de vidrio. Pero eso no es todo, su mujer es gauchita.
Asique a Arnaldo ahora le dicen Toro Envalsamado. Porque el ojo es de vidrio, pero los cuernos son de verdad.

Y ven, las vivesas de un pueblo son tremendas.

El otro día me contaba un conocido de un pueblo para nada conocido.
Que un gaucho ahí del pueblo, estaba mirando el partido y aparece el periodista de la radio local, para hacerle la entrevista. Y dice que le pregunta:

– Y Don Ramiro, qué le pareció el penal?
– Y… El arquero tendría que haberse tirado para el otro lado.

Que tal eh? Así son las anecdotas de pueblos, son todos vivos.

Como el que decía:

– Vamos, vamos que si se hace de noche oscurece…

Ca ram ba!!! Esa es la viveza criolla.

Pero hoy en día hasta la gente de pueblo está afectada por el país de estos tiempos.
Yo pienso que el kirchnerismo es la ricardofortización de la política: ostenta todo el tiempo un poder sin contenido, con vanidades y frivolidades primitivas. La intolerancia es el sustento de ese poder sin autoridad. Hace falta una Argentina tolerante.

Están todos locos caramba! La gente ya ni duerme.

El otro día me encuentro con un amigo y lo notaba raro. Asique le pregunto:

– Te noto raro… Cómo dormiste Hector?
– Como un bebé!!!
– O sea que te dormiste todo…
– No, me levantaba llorando y chillando cada 2 horas.

Y en estos tiempos de infamia ni las opiniones nos vienen bien. Y vivir con rencor es como poner el retrato de quien te hizo mal en la mesita de luz.

Por eso ayer alguien me dió su opinion. Y se la devolví.

Así estamos en el capitalismo que construyen las ciudades. Por eso, cada tanto si vas por la ruta, pasate por esos pueblos. Comprate un alfajor y quedate observando las pequeñas cuestiones atraptantes de los mismos. Te vas a sorprender y relajar por al menos, esos 5 minutos que te lleven tragar el alfajor.

Renzo Rubén Anconetani

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El estudiante

Para algunos estudiar es un mundo distinto, lleno de magias, colores y espacios super personales donde pueden distenderce y experimentar un extasis increible. Obviamente aclaré que es para algunos. Si vamos al caso, es como Lisoform. Para el 99.9 porciento de los casos el estudio es una mierda.

De chico te obligan, de grande te obligas vos. Querés ser alguien, hacer algo. Estas al pedo, no trabajas, convengamos, hay que estudiar.

Pero ante este tipo de situaciones aparecen las mil y una otras que son paralelas a este tipo de vida que decidimos implementar.

El primer día de clases, estás hecho mierda. Pero vos con las pilas te levantas igual. Vas emocionadisimo, te imaginas siendo veloz en las respuestas. Sentado primero en la fila. Tenés una meta, tenés que cumplirla.

Te sentás en primera fila como acordaste, los revoltosos como siempre van atrás. Hay caramba. como anhelas estar al fondo, donde no te vean cuando te macheteas, donde no te llaman para leer algo. Pero nó. No señor, vos no podes.

Asique vas a estar esas 3 o 4 horas de clases ahí sentado.

Para los primeros días esta todo bien. Uno se la banca. Llegan la segunda semana y ya empiezan los amotinamientos en la casa.

Mis sabanas no es que no quiera cambiarlas, estoy replicando el santo sudario de Turín.
No es vagancia, es arte…

Es tanto así que hoy tuve un día biciesto.

– Pero cómo día biciesto Renzo?
– Claro, me dormí 2 siestas.

Antes de seguir con este “relajo” quiero expresar unos tips a tener en cuenta sobre la educación.

-Los “mejores alumnos” o abanderados, son aquellos chicos callados, quietos, que no discuten, que aceptan todo como verdadero.., sin embargo, esas suelen ser las caracteristicas de chicos con problemas diversos, ya sea familiares, psicologicos, etc.
-Los docentes siempre se olvidan que fueron niños o adolescentes, o, lo que es lo mismo, nunca te entienden.
-Los docentes suelen ponerles rotulos a los chicos aun antes de conocerlos (tales como “trabajador”, “charlatan”, “desconcentra a sus compañeros”, etc.)
-La educacion te dice q hacer, como hacerlo y cuando hacerlo; basandose en un solo discurso, el del poder que domina..
-Siempre te van a exigir la entrega de trabajos en tiempo y forma, pero si ellos no lo devuelven de igual manera, pueden alegar que tienen mucho trabajo y no pueden…como si vos cursaras solo su materia.

¿Y así como mierda quieren que estemos todos los santos días primeros en la fila?

[…]Los problemas institucionales aún continuan, es más. En las universidades hay hasta asociaciones de alumnos pro-democracia, pro-justicia y pro-piqueterismo. Si vamos a hablar enserio yo estoy totalmente en contra de este tipo de manifestaciones en base a la educación… Si vas a la universidad, y para colomo es gratuita, lo menos que podrías hacer es quejarte y hacer asociaciones piqueteras cortando calles y demás. De lo unico que te vas a reciber es de zurdo/anarkista o piquetero.

En las universidades a pesar de este tipo de problemas anuales. Tambien los profesores se atrasan, porque por lo general tiene más trabajos.

Y vos despues decís… ¿Por qué mierda dije de ponerme las pilas si mis educadores no me dan el ánimo mismo de hacerlo?

Y es curioso esto de qué carrera elejir… Hay tantas pero tantas carreras nuevas que si te fijas bien, hoy en día tenés hasta lo menos imaginado.
El otro día viendo un librito de carreras a elegir me topé con una curiosisima. Jardinería.

-¿Jardinería???? Si. Jardinería, aunque no lo crean señoras y señores, niños y niñas. Hoy en día jardinería es carrera universitaria.

La matería tenía sus módulos y bloques.
Modulo 1: Introducción a la jardinería, dictada por la profesora Rosa.
Modulo 2: Todas las plantas tienen pies y caminan, dictada por el profesor Cactus.
Modulo 3: Psicología verde. Aprender y entender el origen de la lechgua, dictada por la profesora Jazmin.

Y era curioso, entre unos estudiantes hasta se tenían apodos.
No te hagas el zanahoria, peinate la radicheta y hasta cabeza de calabaza.

Que loco esto de jardinería che.

*

Pero así está el país. Con esto del clientelismo político qué queres…

Y es que ahora tenemos que ir a ver a china para ver si aprendemos a comer con 2 palos.

Y despues de todo esto vemos a los niños corriendo despavoridos a la salida del colegio. Arrancandose los guardapolvos unos a otros atravesando los pasillos y las rejas que recubren el establecimiento. Y nos ponemos a pensar.., yo soy uno de ellos. Yo fui uno de ellos.

Por eso queridos amigos, la vida del estudiante es así, y si no estudiamos, le vamos a dar nuestra vida a tranfugas como los Kirchner. Vamos, por una Argentina mejor. Todos estudiemos aunque sea, jardinería. Rastrillos unidos carajo!

Renzo Rubén Anconetani

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